enero 13, 2026
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Reflexión

Un hombre sacrificó un ternero gordo, encendió la parrilla y le dijo a su hija: ”Hija, llama a nuestros seres queridos y vecinos para que coman con nosotros …”.
Su hija salió a la calle y gritó: “¡Ayúdenos a apagar un incendio, se quema la casa de mi papá!”.
Por unos momentos salió un grupo de personas y el resto actuó como si no hubiera escuchado. La gente que vino comió y bebió hasta llenar. El padre se volvió hacia su aturdida hija y le dijo: “Las personas que vinieron no las conozco y nunca las había visto antes, entonces, ¿dónde están nuestros seres queridos, familiares y compañeros?”. La hija dijo: ” Los que salieron de sus casas vinieron a ayudarnos a apagar un incendio en nuestra casa y no para la fiesta, así que estos son los que merecen nuestra generosidad y hospitalidad”.

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